Un nuevo modelo de inteligencia artificial busca responder una pregunta que la mayoría de los conductores no se hacen con la suficiente frecuencia: ¿Qué probabilidades hay de sufrir un accidente incluso antes de arrancar el motor?
El sistema analiza tu comportamiento al volante, registrando señales como el movimiento de los ojos, la frecuencia cardíaca y rasgos de personalidad para detectar patrones de alerta temprana. En lugar de esperar a que se produzcan errores reales, utiliza simulaciones de conducción para identificar comportamientos relacionados con situaciones peligrosas.
Los primeros resultados sugieren que puede distinguir a los conductores más seguros de aquellos más propensos a cometer errores graves. Esto podría resultar valioso en sectores donde la seguridad tiene consecuencias reales, como las redes de reparto y el transporte comercial.
Cómo mide el sistema su forma de conducir
Durante las pruebas, los participantes son colocados en un entorno de conducción virtual controlado donde se monitorean continuamente la atención, el tiempo de reacción y los niveles de estrés.
El seguimiento ocular muestra dónde se fijan los conductores y cuánto tiempo mantienen la mirada fija, lo que ayuda a detectar lapsos de atención o respuestas más lentas. Al mismo tiempo, los datos de frecuencia cardíaca reflejan el esfuerzo cognitivo, que puede influir en cómo se toman las decisiones bajo presión.
El modelo también considera rasgos de personalidad que influyen en la tolerancia y el control del riesgo. En conjunto, estos datos ofrecen una visión más completa del comportamiento del conductor, que va más allá del simple seguimiento de errores para identificar patrones asociados a una mayor probabilidad de accidente.
Por qué esto importa más allá de las pruebas
Para los operadores de flotas, la aplicación es inmediata. La selección de candidatos basada en señales de comportamiento podría ayudar a reducir los accidentes, disminuir la exposición a los riesgos para las aseguradoras y limitar las interrupciones operativas.
En lugar de basarse únicamente en el historial de conducción o en evaluaciones básicas, las empresas podrían filtrar a los candidatos antes de contratarlos. Esto permite adelantar los esfuerzos en materia de seguridad, especialmente en puestos donde un solo error puede tener graves consecuencias.
Hay ventajas e inconvenientes que considerar. El uso de datos biométricos y de personalidad en la contratación plantea preocupaciones sobre la privacidad y la equidad, y las señales basadas en simuladores no siempre reflejarán las condiciones del mundo real.
¿Qué sucederá a continuación con la selección de conductores mediante IA?
El modelo aún se está validando en entornos controlados, lo que plantea la incógnita de hasta qué punto los resultados se pueden aplicar a carreteras reales. Conducir fuera del laboratorio introduce una imprevisibilidad que las simulaciones no pueden capturar por completo.
Los próximos pasos probablemente incluirán pruebas con conductores reales en una gama más amplia de entornos. Esto permitirá comprobar si señales como los patrones de mirada y las respuestas al estrés se mantienen constantes cuando cambian las condiciones.
Si estos resultados se confirman, la adopción en flotas comerciales podría ser rápida, ya que los sistemas de control ya están implementados. Para los conductores particulares, cualquier avance hacia la obtención de licencias o seguros dependerá de la regulación y de la familiaridad de la población con este nivel de análisis.
El cambio más significativo ya es evidente. Pronto, el riesgo al volante podrá evaluarse incluso antes de arrancar el vehículo, lo que podría transformar la gestión de la seguridad desde el principio. Si esto se confirma, los accidentes dejarán de parecer aleatorios y comenzarán a ser prevenibles.
