La crisis de memoria podría traer de vuelta el almacenamiento ampliable en los teléfonos.

La actual escasez de memoria está empezando a afectar a los fabricantes de teléfonos inteligentes, y los consumidores están notando el impacto con el aumento de los precios y las especificaciones.

Nuevos informes sugieren que el costo de las configuraciones de RAM y almacenamiento de gama alta ha superado incluso al de los chips insignia, lo que supone un cambio importante en la forma en que se fabrican los smartphones . Esto es trascendental, ya que el procesador solía ser el componente más caro. Pero ahora, parece que la memoria está ocupando ese lugar de mayor valor.

¿Cuál es el problema?

El problema es sencillo. La creciente demanda de IA ha provocado un fuerte aumento en los precios de la memoria. Los centros de datos y servicios de IA están acaparando los chips de almacenamiento y RAM de alta velocidad. Esto hace que las configuraciones de gama alta, como 16 GB de RAM + 1 TB de almacenamiento, sean cada vez más caras. Incluso los modelos de gama media se mantienen con 8 GB de RAM, ya que las marcas se ven obligadas a reducir las especificaciones o aumentar los precios para mantener sus márgenes de beneficio.

Problema moderno, solución familiar

Pero aquí es donde la cosa se pone interesante.

En lugar de continuar con la tendencia de aumentar el almacenamiento interno cada año, los fabricantes de smartphones podrían retomar una solución antigua y confiable: el almacenamiento ampliable mediante tarjetas microSD, especialmente a través de ranuras SIM híbridas. Para quienes no lo sepan, las ranuras SIM híbridas permiten a los usuarios elegir entre dos tarjetas SIM o una tarjeta SIM y una tarjeta microSD.

Por qué el almacenamiento híbrido podría resurgir

El almacenamiento ampliable ayuda a resolver un problema muy específico al permitir a los usuarios aumentar la capacidad de almacenamiento de sus dispositivos. En lugar de comercializar teléfonos con costosos 512 GB o 1 TB de almacenamiento interno, las marcas podrían reducir la capacidad a 128 GB o 256 GB y permitir a los usuarios ampliarla mediante tarjetas microSD.

Pero esto también conlleva desventajas reales.

Existe una razón por la que las marcas dejaron de usar microSD en primer lugar. Las tarjetas de almacenamiento externo funcionan a velocidades más lentas que el almacenamiento interno, ofrecen menos control sobre la consistencia del rendimiento y pueden generar fragmentación en la experiencia del usuario.