El próximo iPad podría abandonar la nomenclatura tradicional, ya que Apple está replanteando su gama de productos.

Un cambio sutil pero potencialmente significativo podría estar gestándose en la gama de iPads, y tiene menos que ver con el hardware y más con la identidad. En una entrevista reciente con John Ternus y Greg Joswiak de Tom's Guide, la compañía podría replantearse la forma en que nombra los futuros iPads, alejándose del sistema habitual basado en generaciones.

Un reinicio de nombres que señala un cambio de estrategia más importante.

El informe surge de las ideas compartidas en una entrevista reciente con los responsables de hardware de Apple, donde se planteó la idea de simplificar la nomenclatura de los productos. En lugar de seguir utilizando etiquetas como "10.ª generación" o identificadores basados ​​en chips como "iPad (A16)", Apple podría adoptar un enfoque más simplificado, alineando potencialmente los nombres de los iPads con los de los Mac, utilizando marcas basadas en el año o una nomenclatura más sencilla.

Esto es importante porque la estructura de nombres actual de Apple se ha vuelto cada vez más compleja. El iPad básico , por ejemplo, se llama oficialmente "iPad (11.ª generación)", aunque informalmente se le suele llamar simplemente "iPad". Mientras tanto, los modelos de gama alta, como el iPad Pro, ya utilizan nombres basados ​​en chips, como "M5", lo que crea una identidad fragmentada en toda la gama.

Un sistema de nomenclatura unificado reduciría la confusión y facilitaría la comprensión de la gama de productos, especialmente ahora que Apple sigue ampliando su catálogo de tabletas.

Por qué este cambio importa más allá de los nombres

A primera vista, esto podría parecer un cambio superficial. En realidad, refleja cómo Apple está reposicionando el iPad.

En los últimos años, el iPad ha evolucionado de una simple tableta a una plataforma informática más versátil. Con actualizaciones como iPadOS 26 , que introduce la multitarea propia de un ordenador de sobremesa y funciones de productividad más avanzadas, Apple está acercando cada vez más el dispositivo a convertirse en un sustituto del portátil.

Un esquema de nombres más sencillo podría reforzar esa transición. En lugar de hacer hincapié en las generaciones o las especificaciones de los chips, Apple podría querer que el iPad se perciba como una categoría de producto atemporal, de forma similar a como se posicionan el MacBook Air o el MacBook Pro.

En otras palabras, esto tiene menos que ver con la marca y más con la percepción.

Por qué debería importarte como comprador

Para los consumidores, los cambios de nombre pueden tener un impacto directo en la facilidad —o confusión— que supone elegir un dispositivo.

Actualmente, comprender la gama de iPad requiere descifrar una mezcla de generaciones, nombres de chips y niveles de equipamiento. Una nomenclatura más clara simplificaría las decisiones de compra, especialmente para los usuarios ocasionales que no siguen de cerca todas las actualizaciones de productos.

Sin embargo, existe una desventaja. Los nombres más sencillos suelen dificultar la distinción entre modelos antiguos y nuevos a simple vista. Si Apple adopta un sistema basado en el año, los compradores deberán prestar más atención a las especificaciones en lugar de confiar en las etiquetas generacionales obvias.

¿Qué novedades habrá en la gama de iPad?

Aún no hay confirmación oficial, y el informe se basa en indicios preliminares más que en un anuncio formal. Sin embargo, el momento coincide con cambios más amplios en todo el ecosistema de Apple.

La compañía ya ha cambiado la nomenclatura de su software a un sistema basado en el año, como iOS 26 y iPadOS 26, lo que sugiere un cambio hacia la coherencia entre plataformas.

Si Apple cumple con lo prometido, el próximo lanzamiento del iPad podría marcar el inicio de esta transición. Quizás no cambie el rendimiento del dispositivo, pero podría redefinir su posicionamiento y la forma en que se entiende el producto en los años venideros.