El papa León XIV firmó su primera encíclica el 15 de mayo, en el 135 aniversario de la publicación de Rerum novarum del papa León XIII. El documento, Magnifica humanitas, se publicó el 25 de mayo y aborda uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo: la inteligencia artificial y su impacto en la humanidad.
El mensaje central no es antitecnología. El Papa deja claro que la tecnología no es una amenaza ni intrínsecamente mala. Sin embargo, afirma que la tecnología nunca es neutral, porque adopta los valores de quienes la construyen, financian y controlan. Ahí es donde la cosa se pone interesante.
¿Se está convirtiendo la IA en una herramienta para los poderosos?
Una parte importante de la encíclica aborda la concentración de la IA en manos de unos pocos. El Papa León XIV advierte que esto conlleva el riesgo de ampliar la brecha entre quienes participan y quienes quedan excluidos de la revolución digital. Hace un llamamiento a que se establezcan normas éticas que no sean definidas por un puñado de personas con poder de decisión, sino por principios compartidos de justicia social.
También critica el uso de la IA en la guerra, afirmando que no existe algoritmo alguno que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable. Sostiene que la IA acelera los conflictos, los vuelve más impersonales y reduce el umbral para recurrir a la violencia, lo cual no representa ningún progreso en el sentido estricto de la palabra.
Resulta difícil ignorar el momento en que se publicó la encíclica del Papa León XIV. En julio de 2025, el Departamento de Defensa de Estados Unidos adjudicó contratos a Google , OpenAI, Anthropic y xAI para integrar la IA de vanguardia en las operaciones militares, desde la toma de decisiones en el campo de batalla hasta los sistemas de inteligencia clasificados.
Anthropic finalmente se retiró del acuerdo a principios de 2026, alegando preocupaciones sobre armas autónomas y vigilancia masiva, lo que le valió una prohibición por parte de la administración Trump. OpenAI intervino casi de inmediato, firmando su propio acuerdo con el Pentágono, lo que provocó una fuerte reacción negativa por parte de sus usuarios y la desinstalación masiva de su aplicación.
Para abril de 2026, el Pentágono había firmado nuevos contratos clasificados de IA con OpenAI, Google y otras empresas. Es evidente que Pope no está satisfecho con estos acontecimientos y, de forma indirecta, insta al gobierno estadounidense a que deje de utilizar la IA en la guerra.
¿Qué quiere el Papa que hagamos a partir de ahora?
La idea central de toda la encíclica es que el Papa quiere que la tecnología esté al servicio de las personas, y no al revés. Pide una mayor protección laboral, transparencia en la comunicación, una mayor atención a la educación y marcos legales que exijan responsabilidad al desarrollo de la IA.
También destaca a los migrantes, a los trabajadores en condiciones peligrosas y a las víctimas de abusos como grupos que necesitan nuestra empatía y protección. En esencia, Magnifica humanitas nos recuerda que, por muy avanzada que sea la tecnología, el progreso seguirá siendo humano.
