Las herramientas de IA nos están liberando más tiempo, pero las investigaciones dicen que muchos de nosotros simplemente lo estamos desperdiciando.

La inteligencia artificial está agilizando la realización de las pequeñas tareas digitales que consumen tiempo de una semana normal, y nuevas investigaciones sugieren que los estadounidenses ya están notando esa diferencia en sus hogares.

En un estudio que analizó la navegación por internet en más de 200.000 hogares estadounidenses, los investigadores descubrieron que los usuarios de ChatGPT realizaban las tareas prácticas en línea de forma mucho más eficiente y, a menudo, utilizaban el tiempo libre sobrante en sus agendas para el ocio.

Este hallazgo resulta llamativo porque la mayoría de las conversaciones sobre productividad con IA siguen centrándose en el trabajo. Esta investigación apunta a un ámbito más familiar: las tardes, los recados y la pila de tareas rutinarias que solemos dejar de lado. Las ventajas son evidentes, pero los beneficios a largo plazo parecen menos seguros.

El verdadero impulso se ve en casa.

El estudio analizó la adopción de ChatGPT desde 2021 hasta 2024 y descubrió que los usuarios eran entre un 76 % y un 176 % más eficientes en tareas digitales prácticas realizadas en casa.

Se trata de un avance considerable, sobre todo porque las tareas eran cotidianas, como la búsqueda de empleo, la planificación de viajes y la compra de artículos básicos para el hogar.

Esto hace que la justificación para el consumidor sobre la IA sea más concreta. En lugar de promesas vagas sobre productividad, se trata de realizar tareas tediosas con menos esfuerzo y menos complicaciones. Para mucha gente, ahí es donde la tecnología empieza a resultar realmente útil.

El ocio se lleva la mayor parte.

La parte más incómoda de la investigación llega después de que se terminan esas tareas. Por lo general, los usuarios no invirtieron gran parte del esfuerzo ahorrado en educación, capacitación u otras formas de desarrollo profesional.

Los investigadores descubrieron que una mayor parte de ese dinero se destinaba a las redes sociales, la transmisión de contenido en streaming y a pasar tiempo con amigos.

Eso no resta importancia al resultado. El ocio tiene un valor real, aunque no se refleje claramente en las medidas económicas convencionales. Pero sí socava la optimista suposición de que la IA de consumo transformará automáticamente el esfuerzo ahorrado en mejores empleos, mayores habilidades o ascenso social.

La brecha podría empeorar.

El estudio también reveló que los estadounidenses más jóvenes y con mayores ingresos están adoptando la IA generativa más rápidamente que los grupos de mayor edad y con menores ingresos.

Esto plantea una cuestión más compleja sobre quién se beneficia realmente si estas herramientas siguen mejorando, especialmente cuando las personas que podrían necesitar más ayuda en casa tardan más en adoptarlas.

Los investigadores afirman que esta brecha merece mayor atención por parte de los responsables políticos. Si bien la IA ya ahorra esfuerzo a las personas, la cuestión fundamental para el consumidor es si este beneficio se extenderá lo suficiente como para tener un impacto significativo.