Land Rover relanza el Freelander como marca de vehículos eléctricos con seis modelos previstos.

Land Rover recupera el nombre Freelander, pero ya no se trata de un único SUV. La nueva gama Freelander EV operará como marca independiente, con seis modelos previstos para los próximos cinco años, y el primero llegará a China a finales de este año.

Esto se materializa a través de su empresa conjunta con Chery, y representa un impulso más decidido en el segmento de vehículos eléctricos premium. En lugar de basarse en modelos tradicionales, está desarrollando una gama completa diseñada para un lanzamiento rápido y para satisfacer las expectativas actuales.

China se sitúa en el centro de todo, con una nueva sede en Shanghái y mejoras en la fábrica ya en marcha para respaldar la producción a gran escala. El Freelander original lideró en su momento el segmento de los SUV en Europa, pero esta versión se está rediseñando como un competidor eléctrico global dirigido a un público diferente.

Seis vehículos eléctricos en un plazo muy ajustado.

El plan de lanzamiento establece un ritmo ambicioso. Se prevé el lanzamiento de seis vehículos en un plazo de cinco años, lo que ejerce presión sobre la ejecución desde el primer lanzamiento.

Se espera que el primer modelo se lance en China en la segunda mitad de este año. Para satisfacer la demanda, la empresa conjunta está invirtiendo alrededor de 3 mil millones de yuanes en su planta de Changshu, modernizando las líneas de producción para poder gestionar el volumen.

No se trata de una entrada cautelosa, sino de una ofensiva a gran escala en un mercado de vehículos eléctricos saturado, donde la velocidad es tan importante como la trayectoria de la marca. La compañía también está reestructurando su modelo de venta, orientando a los concesionarios hacia un modelo de franquicia más ágil y centrado en el servicio. Ya se han firmado acuerdos con más de 60 concesionarios, con el objetivo de alcanzar los 100 para 2026.

El conjunto de tecnologías indica intenciones serias

La nueva gama se apoya en gran medida en socios consolidados para la tecnología central. El primer vehículo incluirá el sistema de conducción Qiankun de Huawei y un sistema LiDAR de 896 canales, lo que lo sitúa firmemente en la categoría de sistemas avanzados de asistencia al conductor.

El rendimiento de la batería es otro aspecto clave. CATL suministra un paquete capaz de carga ultrarrápida de 6C, lo que debería traducirse en tiempos de carga más cortos si los resultados en condiciones reales se confirman.

En su interior, el chip Snapdragon 8397 de Qualcomm impulsará los sistemas del vehículo, marcando su debut en esta gama. Este enfoque demuestra una clara decisión de integrar tecnología probada en lugar de desarrollar todo desde cero.

El prototipo Concept 97 conserva el perfil cuadrado de un SUV que recuerda al modelo original, pero se basa en la nueva plataforma iMax. Esta arquitectura admite configuraciones tanto totalmente eléctricas como de autonomía extendida, lo que le brinda a la marca flexibilidad para diferentes usos.

¿Qué ver a continuación?

La ejecución determinará el resultado. El primer lanzamiento, previsto para finales de este año, demostrará si la marca puede cumplir sus promesas, especialmente con la entrada de hardware avanzado en un segmento altamente competitivo.

También se está produciendo un cambio más amplio. Al centrar las operaciones en Shanghái y desarrollar la estrategia en torno a alianzas locales, esta se alinea más con el ecosistema de vehículos eléctricos de China que con las plataformas globales más antiguas.

A largo plazo, la ambición se extiende más allá de China. Los líderes han señalado la competencia global que se prevé para los próximos cinco a diez años, lo que eleva las expectativas en cuanto a calidad, fiabilidad e identidad de marca.

Por ahora, el siguiente paso es sencillo. Presten mucha atención al primer lanzamiento, porque marcará la pauta para todo lo que venga después.