El resurgimiento de Intel se ha convertido en una de las mayores sorpresas del mercado. Sus acciones han subido casi un 490% en el último año , lo que ha llevado a la compañía a alcanzar máximos históricos y ha reavivado la confianza en un fabricante de chips que muchos habían descartado.
El problema es que Intel todavía tiene pocos productos exitosos que justifiquen ese entusiasmo.
¿Está la subida de las acciones de Intel por delante de su negocio de chips?
La mayor parte del impulso está ligado a las expectativas en torno a Intel Foundry, el respaldo gubernamental y un puñado de asociaciones importantes, más que a victorias claras en el sector de los chips.
Gran parte de ese optimismo se debe al progreso de Intel en la fabricación. La compañía ha comenzado a distribuir sus procesadores Panther Lake, fabricados con su proceso 18A (1,8 nm), un hito importante tras años de retrasos. Intel alcanzó este punto antes de que su rival TSMC lanzara por completo sus chips de 2 nm.
Sin embargo, los procesadores 18A de Intel no han tenido un gran impacto hasta el momento. No han alterado el equilibrio competitivo en PC, servidores ni inteligencia artificial, donde Nvidia y AMD siguen dominando.
¿Está Wall Street apostando por el futuro de Intel, y no por su presente?
La confianza de los inversores parece basarse en lo que podría suceder a continuación, ya que recientemente se informó que Intel ha llegado a un acuerdo preliminar de fabricación de chips con Apple . De concretarse, representaría un importante voto de confianza en el negocio de fundición de Intel, especialmente desde que Apple dejó de usar procesadores Intel al pasarse a sus propios semiconductores .
Intel también cuenta con el respaldo de Washington, después de que las conversaciones del CEO Lip-Bu Tan con el presidente Trump contribuyeran a asegurar una importante inversión gubernamental en agosto de 2025. Esto le brinda a Intel un apoyo adicional, ya que Estados Unidos impulsa la fabricación nacional de chips, lo que podría facilitarle a la compañía superar obstáculos regulatorios y obtener contratos futuros.
La compañía también se ha unido al proyecto de chips de IA Terafab de Elon Musk , lo que le proporciona otro socio de alto perfil y un posible cliente a largo plazo para su negocio de fabricación.
¿Podrá Intel convertir sus avances en la fabricación en victorias reales en el mercado?
Aun así, el resurgimiento de Intel se basa más en promesas futuras que en resultados reales. La compañía merece reconocimiento por haber puesto en producción el procesador 18A y haber reducido la brecha de fabricación con sus rivales. Hace unos años, eso habría parecido difícil de imaginar.
Ahora Intel tiene que demostrar que el vertiginoso aumento del precio de sus acciones está respaldado por una verdadera recuperación del negocio, y no solo por la confianza de los inversores en acuerdos que aún no han dado sus frutos.
