La ciencia sugiere que tu rutina musical diaria podría ayudar a aliviar la ansiedad

Todos sabemos que escuchar una lista de reproducción favorita puede cambiar un mal día, pero nuevos estudios científicos sugieren que los beneficios de la música podrían ir mucho más allá de una simple mejora temporal del estado de ánimo. Un fascinante estudio publicado este mismo mes en PLOS Mental Health ha descubierto que combinar la música con la estimulación auditiva del ritmo (EBA) puede reducir significativamente los niveles de ansiedad, incluso en personas que ya toman medicación para la ansiedad de alto rasgo.

Para cualquiera que alguna vez haya sentido que sus tratamientos tradicionales no lo ayudan a llegar a la meta, esto ofrece una visión de un futuro prometedor y de bajo costo para la atención de la salud mental .

La ciencia detrás del sonido

El estudio fue un ensayo clínico aleatorizado con 144 participantes, quienes ya manejaban la ansiedad alta con medicación. Los investigadores querían ver si podían lograr un mayor impacto mediante el sonido. No se limitaron a reproducir los 40 éxitos más populares, sino que usaron música específica combinada con ABS (ritmos sutiles y rítmicos diseñados para influir en la actividad cerebral). La idea es que estos pulsos auditivos pueden ayudar a "entrenar" el cerebro, impulsándolo suavemente hacia un estado de calma.

Los participantes se dividieron en grupos y se les pidió que escucharan esta música especializada o una pista de control de "ruido rosa" (similar al ruido blanco, pero más profundo y suave) durante distintos periodos: 12, 24 o 36 minutos. Los resultados fueron reveladores. Si bien el ruido rosa no tuvo mucho efecto, los grupos que escucharon la música con ABS reportaron reducciones significativas tanto en la ansiedad "somática" (nerviosismo físico y palpitaciones) como en la ansiedad "cognitiva" (pensamientos turbulentos y preocupación).

La zona “Ricitos de Oro”

Una de las conclusiones más útiles del ensayo fue el descubrimiento de un "punto óptimo" para el tiempo de escucha. Si bien todas las sesiones de música resultaron útiles, la de 24 minutos pareció ser la más efectiva. Parece que 12 minutos podrían no ser suficientes para cambiar completamente el estado del cerebro, mientras que 36 minutos no ofrecieron el beneficio adicional suficiente para justificar un mayor compromiso de tiempo. Veinticuatro minutos es la duración ideal: suficiente para trabajar, pero lo suficientemente corta como para encajar en una pausa para comer o en el trayecto al trabajo.

La ansiedad es obstinada

Incluso con terapia y medicamentos, muchas personas viven con un leve nivel de estrés que nunca desaparece. Lo que hace que esta investigación sea tan emocionante es su accesibilidad. La terapia tradicional es costosa y requiere citas; los medicamentos tienen efectos secundarios. Sin embargo, este método pone a disposición una herramienta terapéutica eficaz.

Ya sabemos que la música desencadena la liberación de dopamina y reduce las hormonas del estrés, como el cortisol. Al potenciar este efecto natural con la estimulación auditiva rítmica, podríamos estar ante una nueva forma de "medicina digital" que cualquiera puede usar, en cualquier lugar y de forma gratuita.

Por supuesto, los investigadores son cuidadosos al señalar que esto no es una solución mágica. La música con ABS no reemplazará a tu terapeuta ni a tu receta médica. Sin embargo, sí proporciona una poderosa herramienta complementaria para esos momentos en los que necesitas ayuda adicional para regular tus emociones. De cara al futuro, es fácil imaginar aplicaciones que personalicen estos paisajes sonoros según tus necesidades específicas, creando un mundo donde controlar un pico de ansiedad sea tan sencillo como ponerte los auriculares y cerrar los ojos durante veinte minutos.

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