No es ningún secreto que llegar a la Luna es caro, y el coste del combustible es una de las principales razones. Por eso, reducirlo ha sido uno de los objetivos primordiales. Ahora parece que los científicos han encontrado una manera de reducir los costes del combustible utilizando una ruta más económica.
Un nuevo estudio publicado en la revista Astrodynamics ha trazado una nueva ruta desde la órbita de la Tierra hasta la de la Luna, que podría reducir significativamente los costos de las misiones. El truco consiste en una parada cósmica en un punto de equilibrio gravitacional situado entre ambos cuerpos, llamado punto de Lagrange L1.
La nueva ruta ahorra al menos 58,80 m/s de combustible en comparación con las rutas más eficientes descritas anteriormente. Puede que esta cifra no parezca espectacular, pero como afirma el investigador principal, Allan Kardec de Almeida Júnior, «cada metro por segundo equivale a un enorme consumo de combustible» en los viajes espaciales .
¿Cómo encontraron esta ruta?
El equipo utilizó un marco matemático denominado Teoría de las Conexiones Funcionales, que reduce drásticamente la potencia de cálculo necesaria para simular las trayectorias de las naves espaciales.
Esa eficiencia les permitió realizar 30 millones de simulaciones de rutas diferentes, en comparación con las 280 000 de un estudio comparativo anterior. Un mayor número de simulaciones implicaba una mayor probabilidad de encontrar una ruta más eficiente en consumo de combustible, y eso fue precisamente lo que ocurrió.
La ruta más rentable resultó ser la que utiliza primero la rama del corredor gravitacional que pasa cerca de la Luna, lo cual es contraintuitivo ya que la nave espacial viaja desde la Tierra, no hacia ella.
La razón por la que funciona es que, al pasar cerca de la Luna, la nave espacial puede aprovechar la asistencia gravitatoria, lo que reduce el combustible necesario para entrar en la órbita intermedia.
¿Cuál es la ventaja de la parada en boxes en el punto de Lagrange L1?
Una vez que una nave espacial entra en el punto de Lagrange L1, puede mantener su posición indefinidamente mediante un sistema de control, a la espera de que la misión esté lista para iniciar la órbita lunar. A diferencia de una trayectoria directa, esta órbita intermedia mantiene la nave en comunicación continua tanto con la Tierra como con la Luna , lo que supone una enorme ventaja.
Los investigadores también señalaron que añadir la influencia gravitacional del Sol a sus simulaciones podría generar un ahorro de combustible aún mayor, aunque ello requeriría planificar una fecha de lanzamiento específica.
Con cientos de misiones espaciales previstas para un futuro próximo , una ruta más eficiente en el consumo de combustible significa mayor capacidad de carga, menores costes y, en definitiva, más misiones que pueden aumentar considerablemente nuestra tasa de éxito.
