Un número creciente de trabajadores mayores se ven obligados a adaptarse a la inteligencia artificial ante la creciente precariedad laboral, y muchos recurren a puestos o formación relacionados con la IA simplemente para subsistir. Un informe reciente de The Guardian destaca cómo profesionales experimentados, algunos con décadas de trayectoria, tienen dificultades para encontrar un empleo estable y, en su lugar, se adentran en el mundo emergente de la formación en IA y el trabajo tecnológico por encargo.
Este cambio refleja una transformación más amplia en el mercado laboral.
Muchos de estos trabajadores no eligen carreras en IA por pasión, sino por necesidad. El informe incluye testimonios de personas que, a pesar de contar con sólidas cualificaciones, sufrieron desempleo, discriminación por edad o interrupciones en su trayectoria profesional, lo que las obligó a desempeñar funciones como la anotación de datos y el entrenamiento de modelos de IA. Si bien estos empleos proporcionan ingresos, suelen ser inestables, temporales y carecen de seguridad a largo plazo.
Esta tendencia es importante porque pone de manifiesto cómo la IA está transformando no solo sectores, sino trayectorias profesionales completas, especialmente para los trabajadores de mayor edad. Si bien la IA suele asociarse con oportunidades futuras, ya está desplazando o transformando puestos de trabajo existentes. En consecuencia, los trabajadores que no se adaptan corren el riesgo de quedarse atrás, mientras que quienes se capacitan suelen ser relegados a empleos peor remunerados o menos seguros. Algunos expertos describen este segmento emergente como parte de una economía de IA basada en trabajos temporales, lo que genera preocupación por la calidad y la sostenibilidad del empleo.
Para los individuos, las implicaciones son inmediatas.
La presión por aprender nuevas herramientas y habilidades de IA ya no es opcional, ni siquiera para quienes se acercan a la jubilación o tienen una trayectoria profesional consolidada. Muchos trabajadores invierten ahora tiempo y recursos en mejorar sus competencias simplemente para seguir siendo empleables. Al mismo tiempo, el desgaste emocional es considerable, y algunos describen la experiencia como motivada más por la desesperación que por la ambición.
El mercado laboral en general también está sintiendo el impacto. Las investigaciones sugieren que la disrupción tecnológica, incluida la IA, puede provocar una disminución de los ingresos a largo plazo y una recuperación profesional más lenta para los trabajadores desplazados. En algunos casos, las personas se ven obligadas a aceptar puestos peor remunerados o a trabajar en sectores completamente diferentes, un fenómeno conocido como degradación ocupacional.
De cara al futuro, es probable que la tendencia se acelere.
A medida que la adopción de la IA se extiende a todos los sectores, se prevé que aumente la demanda de habilidades relacionadas con la IA, pero también lo harán la competencia y la incertidumbre. Cada vez se insta más a los responsables políticos y a las empresas a invertir en programas de formación y sistemas de apoyo que faciliten una transición más eficaz de los trabajadores.
Al mismo tiempo, los expertos advierten que la simple capacitación podría no ser suficiente. Sin cambios estructurales en la calidad del empleo, los salarios y la protección de los trabajadores, el auge de la IA podría agravar las desigualdades en lugar de resolverlas. Por ahora, muchos trabajadores mayores están afrontando este cambio en tiempo real: aprendiendo nuevas habilidades, adaptándose a nuevos roles e intentando mantenerse relevantes en un mercado laboral en constante evolución.
